Computer Assisted Translation (CAT) tools are used by many translators these days, whether for term-base management or translation memories. But there is some debate over the usefulness of these tools, and some translators refuse to use them at all. Why is this? Do they genuinely feel that they don’t aid productivity, or are they afraid of the automation of translation? After all, if translation software ever gets perfected, translators will be out of a job.

So that any bias present in this article can be recognised and read accordingly, I feel that I should state my position. In all honesty, I’m a bit conflicted about the whole thing. The Luddite in me says they’re rubbish, and fixing their errors takes longer than just translating it manually; the techno-geek in me tells me I should move with the times, and that any problems with the software are due to my inexperience, and not the programme itself. With that out of the way, I think I should begin to weigh up the pros and cons of CAT tools.

How useful CAT tools are depends on what type of text you’re translating. For example, when translating a technical manual, it is likely that there will be a lot of repetitions, and so translation memory and term-base programmes can be a good way to ensure consistency of terms and language. When translating literature, however, there won’t be many repetitions, and CAT tools probably won’t be as useful when translating this type of language, which is generally much less straightforward than that used in manuals.

When you’re translating an extremely long document, or when a translation is split between several translators, CAT tools can be a good way to ensure that the correct term is used throughout. Terms can be agreed upon and added to a term-base, so that you avoid a situation where each translator uses a different translation of the same term.
When using translation tools, however, it is important to use them correctly. It is easy to rely on fuzzy matches (where the CAT tool uses a similar phrase as a guideline for translating a sentence), but this is likely to lead to increased mistakes, and more time spent polishing the finished text.

Personally, I wouldn’t use CAT tools unless in one of the situations mentioned above, but that’s just my personal preference. I remain on the fence until someone shows me some powerful reasons to use, or not use, CAT tools.Hoy en día, muchos traductores hacen uso de las herramientas de traducción asistida por ordenador (CAT, por sus siglas en inglés), ya sea por la gestión de bases terminológicas o por las memorias de traducción. Sin embargo, existe cierto debate sobre la utilidad de estas herramientas, y algunos traductores se niegan a usarlos. ¿Por qué? ¿Piensan realmente que no mejorar la productividad o tienen miedo de la automatización de la traducción? Después de todo, si los softwares de traducción se perfeccionan cada vez más, los traductores se quedarán sin puesto de trabajo.

Para anticipar al lector mis prejuicios, me siento con el deber de expresar mi posición sobre el tema. Sinceramente, tengo una pequeña disputa interna sobre todo este asunto. El ludita que hay en mí que dice que no sirven para nada. ya que se tarda más tiempo en arreglar sus errores que en simplemente traducir de forma manual, pero como adicta a las tecnologías, pienso que hay que modernizarse con los tiempos, y que cualquier problema con el software se debe a mi falta de experiencia, y no al propio programa. Dicho esto, creo que debería empezar a analizar los pros y los contras de las herramientas CAT.

La utilidad de las herramientas CAT depende del tipo de texto que se está traduciendo. Por ejemplo, en la traducción de un manual técnico, es probable que haya una gran cantidad de repeticiones, por lo que la memoria de traducción y los programas de bases de datos pueden ser muy útiles a la hora de asegurar la coherencia de los términos y el lenguaje. En la traducción de obras literarias, sin embargo, la situación es diferente. El texto no tendrá muchas repeticiones, y las herramientas CAT probablemente no resulten tan útiles para traducir este tipo de lenguaje, que generalmente es mucho menos directo que el utilizado en los manuales.

En la traducción de un documento muy largo, o cuando esta se divide entre varios traductores, las herramentas CAT puede ser una buena manera de asegurarse de que en todas partes se usa el término correcto. Los términos pueden ser acordados añadidos a una base terminológica, para así evitar una situación en la que cada traductor use diferentes traducciones para un mismo término.
Sin embargo, es impoartante utilizar estas herramientas correctamente. Es fácil fiarse de las equivalencias aproximadas (donde la herramienta CAT utiliza una frase similar como guía para otra traducción), lo que puede dar lugar a errores mayores y a necesitar más tiempo para pulir el texto final.

Personalmente, utilizo las herramientas CAT exclusivamente en las situaciones mencionadas anteriormente, pero esta es sólo mi preferencia personal. Me quedo al margen hasta que alguien me demuestre razones poderosas para utilizar o no las herramientas de traducción asistida.